Fontanería
Grifos, cisternas, sifones, desagües y esa gota que lleva meses. Lo que un manitas resuelve en una visita y lo que ya no le corresponde.
Electricidad
Enchufes, interruptores, lámparas y puntos de luz. También la parte que la ley reserva a una empresa instaladora habilitada, que conviene conocer antes de aceptar un presupuesto barato.
Montaje de muebles
El encargo más frecuente y el que más se subestima. Un armario de cuatro puertas mal aplomado no se arregla: se desmonta.
Pintura
Una habitación, un techo con humedad ya seca, la pared que quedó marcada al quitar los muebles. Trabajo donde la preparación cuesta más que la pintura.
Persianas y cerrajería
La cinta que se rompe siempre en agosto, la persiana que se atasca a medio subir y la cerradura que ya no gira. Arreglos pequeños con una horquilla de precio sorprendentemente ancha.
la regla que ahorra dinero
Junta los arreglos en una sola visita
Es el único ahorro sistemático que existe en este mercado, y casi nadie lo aplica.
La estructura de precios de un manitas tiene tres capas: un desplazamiento de entre 20 y 50 €, un mínimo de servicio en torno a 75 € y una primera hora bastante más cara que las siguientes —entre 50 y 70 € frente a 20 y 40 €, según Habitissimo—. Eso significa que el segundo y el tercer arreglo de la misma visita cuestan una fracción del primero.
Traducido: apuntar durante el mes las cuatro cosas pendientes y resolverlas de golpe puede costar la mitad que llamar cuatro veces. Es también lo que hace que una empresa que acepta encargos agrupados puntúe mejor en servicio ofrecido.